Sunday, 14 January 2018

ENCONTRAR LA PAZ INTERIOR VERDADERA

En primer lugar hay que dejar muy claro que es el Señor el que da la Paz. Nada que uno pruebe le dará la Paz verdadera; pues aunque todas (o casi todas) las practicas disponibles en el mundo para alcanzar la paz al margen de Dios conceden ciertos logros, presentan no obstante una dificultad insalvable: jamas podrán alcanzar el nucleo mas esencial de la persona, un lugar dentro de cada uno al que sólo Dios tiene acceso al habernos creado y que es un espacio sobrenatural.

La Paz que Dios proporciona es sobrenatural e inexplicable.

Existen estupendos sistemas de meditación y técnicas de relajación que además de atrayentes e interesantes consiguen, ¡qué duda cabe! relajar el cuerpo y la mente.

Lamentablemente ninguna técnica puede accede el centro más interno y oculto, el fondo, la medulla, el corazón de la persona y no el corazón que late sino el corazón-centro-nucleo.

Al margen de eso, uno puede invertir años intentando liberarse del Ego . Pero llega Dios y en segundos te lo extrae. Y no sólo eso: en su infinita generosidad, bondad y misericordia te otorga  un monton de gracias inesperadas y diversas, algunas incluso no serás consciente de haberlas recibido, aunque las disfrutarás y gozarás ¡y de qué manera!


Por lo tanto, no hay una serie de técnicas a través de las cuales uno pueda obtener esa Paz verdadera que únicamente y exclusivamente Dios puede donar o regalar. Lo que si existen es caminos que pueden llevar a encontrar esa Paz de Dios. Y lo mejor de todo es que si uno se abre a estas realidades, estas verdades universals, eternas y fundamentals, los resultados pueden ser casi inmediatos o cuestión de dias.

Algunos ejemplos de estos caminos podrían ser:


  • Darse cuenta de que el Padre que está en los cielos nos ama con un amor infinito y que todo lo que nos ocurre que clasficamos como malo o negativo es en realidad el Padre amoroso y bondadoso enseñándonos, fortaleciendonos, prepárandonos, curtiendonos, exactamente como debe hacer un padre que ama a sus hijos.

  • Entender y aceptar que la felicidad verdadera sólo se encuentra en Dios. Buscarla en otras partes es una tarea agotadora, que puede malgastar años o inlcuso toda una vida,  sin resultados consistentes, abocada al fracas y teniendo que empezar una y otra vez desde cero. Como una pescadilla que se muerde la cola, esta busqueda incansable(que en ocasiones produce cierta felicidad momentanea en si misma por su character aventurero y exploratorio) esta misma busqueda nos escamotea la tan ansiada paz interior por su misma incertidumbre desesperanzada además de conducirte por territorios escabrosos y en ocasiones terroríficos. La simple aceptación de que la Paz sólamente se puede obtener mediante Dios ya elimina al menos de un plumazo toda la desesperación que produce el necesitar esa Paz y verse obligado a tocar mil puertas y probar decenas de sistemas de vida.

  • Darle un SÍ a Dios. Cuando le dices sí a Dios y a cualquier situación que Él te presente u ofrezca, Él te premia interiormente. es como cuando haces una obra buena y te sientes bien...es porque Dios te premia internamente. En ambos casos más que un premio es un regalo, un don, pues Dios lo da libremente, porque quiere sin que en realidad nosotros nos lo hayamos ganado.

  • Ser consciente de que estás donde tienes que estar, porque Dios asi lo dispone. Al margen de las horribles y desastrosas decisiones que la mayoría de los humanos solemos tomar por falta de más vision y perspectiva y que nos llevan en ocasiones a situaciones indeseadas; si uno acepta que a pesar de todo Dios nos quiere y nos ama a cada uno de nosotros y que estemos donde estemos Dios tiene un propósito para nosotros y desde ese punto aceptamos su voluntad y que todo lo que nos haya podido suceder hasta ese momento, bueno o malo, nos puede haber servido para acercarnos más a Dios o alejarnos de Él. Pero a fin de cuentas Dios saca un tesoro bueno, bello y maravilloso aún de un mal. Y por tanto desde este mismo momento, sea la hora que sea en el reloj a fin de cuentas estás donde Dios quiere y puesto que Él te ama con un amor infinito y Él sabe mejor que tu lo que te conviene, desde ahí solo ponte en sus manos día a día.

  • Adoptar un modus vivendi totalmente cristiano es una manera de encontrar la Paz perdida que nuestros antepasados poseían. Vive para los demas, sobre todo tu familia, cumple con tus obligaciones escrupulosamente, ganate el pan de cada dia, se caritativo.

  • Rezar al menos al levantarse y al acostarse, acudir a recibir la Santa Comunión al menos todos los domingos y en estado de gracia. Confesión regular. Visitas al Santísimo. Jesús no miente y el afirmó: "Venid a mi todos los que estais cansados y agobiados y yo os aliviaré." Y asi es, cuanto más contacto directo tenga uno con Jesús mayor paz hallará. Puesto que a fin de cuentas la ansiedad, los miedos y las preocupaciones que quitan la paz no dejan de ser obra del Maligno. Asi  pues, quién mejor que el Señor para mantener alejado al Enemigo y a sus putrefactas ansiedades y frustraciones.

  • Como decía Santa Teresa de Ávila:

    Nada te turbe,
    nada te espante,
    todo se pasa,
    Dios no se muda;
    la paciencia
    todo lo alcanza;
    quien a Dios tiene
    nada le falta:
    Sólo Dios basta.

    O como decía el Padre Pio: "Reza, ten fe y no te preocupes".


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