Friday, 19 April 2019
Tuesday, 16 April 2019
CIENTOS DE FRANCESES CANTAN UN AVE MARÍA FRENTE AL INCENDIO DE NOTRE DAME
Ave Maria gratia plena
Dominus tecum
Benedicta tu in mulieribus
et benedictus Fructus ventris tui Iesus
Sancta Maria Mater Dei
ora pro nobis peccatoribus
nunc et in hora mortis nostræ Amen.
Salve, Regina, mater misericordiae:
Vita, dulcedo, et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules, filii Hevae.
Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, Advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos
ad nos converte.
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis, post hoc exsilium ostende.
O clemens: O pia: O dulcis
Virgo Maria.
Saturday, 13 April 2019
CABEZA ENSANGRENTADA, HERIDA POR MI BIEN- HIMNO (hermosa versión en inglés y otra en español de regalo)
Cabeza ensangrentada,
cubierta de sudor,
de espinas coronada
y llena de dolor.
¡Oh celestial cabeza,
tan maltratada aquí,
de sin igual belleza,
yo te saludo a Ti!
Te admiro rostro herido,
espejo de bondad,
aunque en Ti han escupido
con infernal maldad.
¿Quién se atrevió, mi vida,
con loco frenesí
y saña fratricida
a escarnecerte así?
Cubrió tu noble frente
la palidez mortal,
cual velo transparente,
de tu sufrir señal.
Cerrose aquella boca,
la lengua enmudeció;
la fría muerte toca
al que la vida dio.
Señor, lo que has llevado
yo sólo merecí;
la culpa que has pagado
al Juez, yo la debí.
Mas mírame; confío
en tu cruz y pasión;
otórgame, bien mío,
perfecta salvación.
Letra: San Bernardo de Claraval
Música: Hans L. Hassler/Johann Sebastian Bach
¿Como puedo llevar una corona de oro cuando el Señor lleva una corona de espinas? Y la lleva por mi.
Santa Isabel de Hungria
Mi Jesús, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una corona de espinas, Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. Mi Jesús, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu Sagrado Corazón, Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. Mi Jesús, que sufres la ignominia de mi terrible corona de espinas, ten misericordia de mí, y perdona al mundo.
Mi maldad mantuvo la corona de espinas en Tu Cabeza hasta Tu muerte, para que así no pudieras tener ni un poco de alivio en Tu Pasión. ¡Señor, ten misericordia de mí. Cristo, ten misericordia de mi maldad!
DE LA CONVERSACIÓN INTERIOR - IMITACIÓN DE CRISTO por Tomás de Kempis
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| By Fondazione Mansutti - Fondazione Mansutti, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48112794 |
IMITACIÓN
DE CRISTO
O
MENOSPRECIO
DEL MUNDO
LIBRO II
Capítulo I
De la conversación interior.
1. Dice el Señor: el reino de Dios dentro de vosotros está. Conviértete a Dios de todo corazón, y deja este mísero mundo, y hallará tu ánima reposo. Aprende a menospreciar las cosas exteriores, y date a las interiores, y verás venir a ti el reino de Dios.
2. Ciertamente el reino de Dios es paz y gozo en el Espíritu Santo; lo cual no se da a los malos. Si aparejares digna morada, Jesucristo vendrá a ti, y te mostrará
su consolación.
3. Toda su gloria y hermosura es de dentro, y allí se agrada. Su continua visitación es con el hombre interior, y con él habla dulcemente, y tiene agradable consolación, mucha paz y admirable familiaridad.
4. Ea pues, ánima fiel, apareja tu corazón a este Esposo, para que quiera venir a ti, y morar contigo; que él dice así: si alguno me ama, guardará mi palabra, y vendremos a él y moraremos en él. Pues así es, da lugar a Cristo, y a todo lo demás cierra la puerta.
5. Si a Cristo tuvieres, estarás rico, y bástate. El será tu proveedor y fiel procurador en todo, de manera que no tengas necesidad de esperar en los hombres, porque se mudan muy presto, y desfallecen muy ligeramente; mas Jesucristo permanece para siempre, y está firmísimo hasta el fin.
6. No es de poner mucha confianza en el hombre quebradizo y mortal, aunque sea provechoso y amado; ni es de tomar mucha pena si alguna vez fuera contrario; porque los que hoy son contigo, mañana te puede contradecir;y al contrario también. Muchas veces se vuelven como el viento.
7. Pon en Dios toda tu esperanza, y sea en él tu temor y amor. Él responderá por ti, y lo hará bien, como mejor sea y convenga.
8. No tienes aquí ciudad de morada: donde quiera que fueres, serás extraño y peregrino, y no tendrás jamás reposo hasta que seas unido a Cristo
entrañablemente.
9. ¿Qué miras aquí, no siendo este lugar de tu reposo? En el celestial ha de ser tu morada, y como de paso has de mirar todo lo terreno. Todas las cosas pasan, y tú
con ellas. Guárdate no te juntes con ellas, porque no seas preso, y perezcas.
10. En el Soberano sea tu pensamiento, y tu oración sea enderezada a Cristo sin cesar. Si no saber especular las cosas profundas y celestiales, descansa en la
pasión de Jesucristo, y mora muy de gana en sus santísimas llagas.
11. Porque si te llegas devotamente a las llagas de Jesucristo, gran consuelo
sentirás en la tribulación, y no curarás mucho de los desprecios de los hombres, y fácilmentesufrirás las palabras de los maldicientes.
12. Pues que Jesucristo fue en el mundo despreciado y denostado por los hombres, y entre los denuestos fue de los amigos y conocidos desamparado en la mayor necesidad. Cristo quiso padecer y ser despreciado; ¿y tú osas quejarte Cristo tuvo adversarios; ¿y tú quieres tener a todos por amigos? ¿De dónde se coronará tu paciencia, si ninguna adversidad se te ofrece? Si no quieres sufrir algo por Cristo, cómo serás amigo de Cristo? Sufre con Cristo y por Cristo, si quieres reinar con Cristo.
13. Si una vez entrases perfectamente en lo secreto de Jesucristo nuestro Redentor, y gustases un poco de su encendido amor, no tendrías mucho cuidado de tu provecho o daño, antes te holgarías más de las injurias que te hiciesen; porque el amor de Dios hace al hombre despreciarse a si mismo.
14. El amador entrañal y verdadero de Jesucristo, y libre de las afecciones desordenadas, se puede convertir libremente a Dios, levantarse a si sobre si en el espíritu, y holgar en él con suavidad.
15. Aquel a quien saben todas las cosas a lo que son, no como se dicen o estiman, es verdaderamente sabio y enseñado más de Dios que de los hombres. El que sabe andar dentro de sí, y tener en muy poco las cosas de fuera, no busca lugares, ni espera tiempos para darse a ejercicios devotos.
16. El hombre interior presto se corrige, porque nunca se derrama del todo a las cosas exteriores. No le estorba el trabajo exterior, ni la ocupación tomada a tiempos de necesidad; mas como suceden las cosas, así se conforma con ellas el que está de dentro bien ordenado.
17. Tanto el hombre se estorba y distrae, cuanto atrae a si las cosas. Si fueses bueno y limpio de corazón, todo te sucedería en bien y en provecho. Por eso muchas cosas te turban y descontentan, porque aún no estás muerto a ti perfectamente, ni apartado de lo terreno.
18. No hay cosa que tanto ensucie ni embarace el corazón, cuanto el amor desordenado en las criaturas. Si desprecias las consolaciones de fuera,
podrás contemplar las cosas celestiales, y muchas veces gozarte de dentro.
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