Las momias o cadáveres secos que se han encontrado en Egipto y en otras partes, llevan siglos y siglos sin crecer ni un centímetro. Como los dejaron cuando los embalsamaron, así se encuentran ahora después de tanto tiempo. Algo parecido le puede suceder a quien deja de luchar por progresar en la virtud y por disminuir sus defectos y pecados. Personas hay que parecen haber echado entre hielo sus virtudes, sus defectos, sus cualidades y sus malas inclinaciones, después de años y años se conservan tal cual eran al principio de su vida de espiritualidad. ¡Qué lástima! Les sucedió como a las momias. Es verdad que no se pudrieron, pero tampoco han tenido ningún crecimiento. Y en lo espiritual no crecer es disminuirse.
extracto de EL COMBATE ESPIRITUAL
del P. LORENZO SCÚPOLI












