Saturday, 13 April 2019

CABEZA ENSANGRENTADA, HERIDA POR MI BIEN- HIMNO (hermosa versión en inglés y otra en español de regalo)




Cabeza ensangrentada,
cubierta de sudor,
de espinas coronada
y llena de dolor.
¡Oh celestial cabeza,
tan maltratada aquí,
de sin igual belleza,
yo te saludo a Ti!
Te admiro rostro herido,
espejo de bondad,
aunque en Ti han escupido
con infernal maldad.
¿Quién se atrevió, mi vida,
con loco frenesí
y saña fratricida
a escarnecerte así?
Cubrió tu noble frente
la palidez mortal,
cual velo transparente,
de tu sufrir señal.
Cerrose aquella boca,
la lengua enmudeció;
la fría muerte toca
al que la vida dio.
Señor, lo que has llevado
yo sólo merecí;
la culpa que has pagado
al Juez, yo la debí.
Mas mírame; confío
en tu cruz y pasión;
otórgame, bien mío,
perfecta salvación.


Letra: San Bernardo de Claraval
Música:  Hans L. Hassler/Johann Sebastian Bach 



¿Como puedo llevar una corona de oro cuando el Señor lleva una corona de espinas? Y la lleva por mi.

Santa Isabel de Hungria


Mi Jesús, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una corona de espinas, Ten misericordia de mí, y perdona al mundo.  Mi Jesús, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu Sagrado Corazón, Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. Mi Jesús, que sufres la ignominia de mi terrible corona de espinas, ten misericordia de mí, y perdona al mundo.

Mi maldad mantuvo la corona de espinas en Tu Cabeza hasta Tu muerte, para que así no pudieras tener ni un poco de alivio en Tu Pasión. ¡Señor, ten misericordia de mí. Cristo, ten misericordia de mi maldad!

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