Saturday, 2 March 2019

DEL PENSAMIENTO DE LA MUERTE - IMITACIÓN DE CRISTO por TOMAS DE KEMPIS




IMITACIÓN
DE CRISTO
O
MENOSPRECIO
DEL MUNDO

por
Tomás de Kempis

LIBRO 1
Capitulo XIII


1 Muy presto será contigo este negocio; por eso mira cómo vives. Hoy es el hombre, y mañana no parece. En quitándolo de los ojos, se va del corazón. ¡Oh torpeza y dureza del corazón humano, que solamente piensa lo presente, sin cuidado de lo por venir!


2 Habías de ordenarte en todo como si luego hubieses de morir. Si tuvieses buena conciencia no temerías mucho la muerte. Mejor sería huir de los pecados que la muerte.

3 Si hoy no estás aparejado, ¿cómo lo estarás mañana? El día de mañana es incierto: ¿y qué sabes si amanecerás mañana? ¿Qué aprovecha vivir mucho, cuando tan poco nos enmendamos? La larga vida no todas veces enmienda lo pasado; más muchas veces añade pecados. ¡Oh si hubiésemos vivido un día bien en este mundo!
4 Muchos cuentan los años de su conversión, y muchas veces es poco el fruto de la enmienda. Si es temeroso el morir, puede ser que sea más peligroso vivir mucho.
5 Bienaventurado el que tiene siempre la hora de su muerte ante sus ojos, y se apareja cada día a morir. Si viste morir algún hombre, piensa que por aquella carrera has de pasar.

6 Cuando fuere de mañana, piensa que no llegarás a la noche. Y cuando noche, no te oses prometer de ver la mañana, porque muchos mueren súbitamente. Por eso vive siempre aparejado y con tanta vigilancia, vendra el Hijo de la Virgen en la hora que no se piensa.

7 Cuando viniere aquella hora postrera, de otra manera comenzarás a sentir de toda tu vida pasada; y mucho te dolerás porque fuiste tan negligente y perezoso. ¡Qué bienaventurado y prudente es el que vive de tal manera, cual desea ser hallado en la muerte!
8 Ciertamente el perfecto desprecio del mundo, el ardiente deseo de aprovechar en la virtud, el amor de la buena vida, el mucho trabajo de la penitencia, la prontitud de la obediencia, el renunciarse a sí mismo, la paciencia en toda adversidad por amor de nuestro Señor Jesucristo, gran confianza le darán de vivir bienaventuradamente.


9 Muchos bienes podrías hacer cuando estás sano: cuando enfermo, no qué podrás. Pocos se enmiendan con la enfermedad, y también los que muchas romerías andan, tarde son santificados.

10 No confíes en amigos ni en vecinos,ni dilates tu salud a lo por venir; porque más presto que piensas serás olvidado. Mejor es ahora con tiempo hacer algún bien ante , que esperar en el cuidado de otros. Si no eres solícito para ahora, ¿quién tendrá cuidado de después?

11 Ahora es el tiempo muy precioso: más ¡ay dolor, que lo gastas desaprovecha- damente pudiendo en él ganar cómo eternamente vivas! Vendrá cuando desearás un día o una hora para te enmendar, y no si te será concedida.

12 ¡Oh hermano, de cuánto peligro te podrías librar, de cuán gravísimo espanto, si ahora fueses temeroso y sospechoso de la muerte! Trabaja ahora de vivir de tal manera, que en la hora de la muerte puedas antes gozar que temer.
13 Aprende ahora a morir al mundo, para que después comiences a vivir con Cristo. Aprende ahora a despreciar todas las cosas, para que entonces puedas libremente ir a Cristo. Castiga ahora por penitencia tu cuerpo, porque entonces puedas tener confianza cierta.

By Stefan Lochner - Postcard, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=153939


14 ¡Oh loco! ¿Por qué piensas vivir mucho no teniendo un día seguro? ¿Cuántos han sido engañados y sacados del cuerpo cuando no lo pensaban? ¿Cuántas veces oíste contar que uno murió a espada, otro se ahogó, otro cayó de alto y se quebró la cabeza, otro comiendo se quedó pasmado, y otro jugando le viene su fin? Uno es muerto a fuego, otro a hierro, otro en pestilencia, otros a manos de ladrones: y así la muerte es el fin de todos; y la vida de los hombres se pasa
así como sombra.
15 ¿Quién se acordará, y quién rogará por después de muerto? Ahora, ahora, hermano, haz lo que pudieres, que no sabes cuándo morirás, ni qué te sucederá después de la muerte.

16 Ahora que tienes tiempo allega espirituales riquezas inmortales, y no cures, salvo de tu salud y de las cosas de Dios. Hazte amigo de los santos, honralos, imitando sus obras, para que cuando salieres de esta vida, te reciban en las moradas eternas.

17 Trátate como huésped y peregrino sobre la tierra, al cual no va nada en los negocios del mundo. Guarda tu corazón libre y levantado a Dios; porque aquí no tienes ciudad durable. Allí endereza tus oraciones de continuo con gemidos y lágrimas, porque merezca tu espíritu después de la muerte pasar al Señor con mucha honra. Amén.

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