La adversidad es una garantía del amor y cuidado paternal de Dios. La disciplina sabia lleva al niño a la madurez. Así como un padre amoroso ayuda a sus hijos a aprender y crecer a través de la disciplina que lleva a cabo en sus vidas, Dios usa la adversidad para ayudarnos a crecer, madurar Para fortalecernos y proveernos de mayor templanza y entereza.
La adversidad nos recuerda que Dios está presente. La adversidad nos endurece y robustece y revela si nuestro trabajo será duradero; como el árbol cuya raíz se fortalece al ser zarandeado por el viento. A menudo el camino a la madurez, a la hombría y fortaleza incluye aflicción, pruebas y sufrimiento físico, mental e incluso espiritual.
Decía Muhammad Ali que odiaba cada minuto de entrenamiento, pero se decía a si mismo: "No te rindas. Sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón."

La adversidad, además, nos prepara para consolar a los demás. Uno de los resultados más valiosos de la adversidad es que a través de ella recibimos el consuelo de Dios, que luego podemos compartir con otras personas que enfrentan problemas similares. ¿Cuantos incontables casos hemos presenciado u oído de personas que pasaron por una cantidad enorme de dificultades y sufrimiento y que cuando consiguieron superarlo usaron las lecciones aprendidas para ayudar a otros a recuperarse de situaciones parecidas?
Dios claramente usa la adversidad para hacernos más fuertes y mejores. La clave es correr hacia Dios y no alejarse de él en tiempos de prueba.

La resistencia a las dificultades desarrolla fortaleza de carácter, Por siglos los seres humanos los humanos se han preguntado : "¿Por qué permite Dios el sufrimiento en el mundo?" O "¿Por qué Dios permite el mal? ¿Qué pasará con la gente buena? A menudo se piensa que un Dios amoroso no permitiría que sus hijos sufrieran. Pero, la realidad es que una persona que no ha pasado por dificultades no puede ser realmente feliz, ni integra, ni virtuosa, ni valerosa.
Y Dios es un padre que ama infinitamente a sus hijos y desea que sean seres plenos y alegres, Acaso un padre amoroso dejaría a sus hijos ser vulnerables y con un sentimiento de inutilidad, simplemente por no rectarlos un poco. Está más que claro que los padres que miman y malcrían no son necesariamente los que más quieren a sus hijos.
Así pues la adversidad no deja de ser, mal que le pese a los malcriados y consentidos de mamá un curso de auto-conocimiento, Una oportunidad impagable para demostrar valía y crecer como hombre, un entrenamiento vital, en el camino para convertirse en hombre, impartido por Nuestro Padre Todopoderoso.
El sufrimiento es parte de la vida. Sin sufrimiento, la vida no está completa.
"La forma en que un hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que conlleva, la forma en que toma su cruz, le da una amplia oportunidad, incluso en las circunstancias más difíciles, de agregar un significado más profundo a su vida. Puede seguir siendo valiente, digno y desinteresado. O en la encarnizada lucha por la autoconservación, puede olvidar su dignidad humana y convertirse en nada más que un animal. ". -Viktor Frankl

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Aunque caigas en la desesperación durante tu hora más oscura, si sobrevives a ella con el tiempo le encontrarás sentido una vez que se disipe tu ira y tu dolor y tengas la distancia necesaria para reflexionar sobre las formas en que las dificultades te han dado perspectiva te han fortalecido, y te han curtido y preparado para enfrentar la próxima batalla. Pero la decisión final está en tus manos: aceptar la lección y dejar que te virilice o lloriquear, hacerte resentido y permitir que el odio te hinche de veneno.
Veamos lo que dice el admirable instructor espiritual Padre Cayetano María de Bergamo con respecto a la adversidad como instrumento maestro para la adquisición de una virtud primordial:
"¿Cómo resignas tu voluntad a la Voluntad de Dios del tiempo de la adversidad en tiempos de adversidad, que es especialmente el momento en que debemos humillarnos? [...]
Como todos los problemas de este mundo son ordenados por Dios, y los tuyos te son enviados por Él especialmente para humillar tu orgullo y mantenerte en la debida humildad, ¿realmente los recibes con la intención de corresponder con la intención de Dios [. ..]?
El mejor medio para lograr que Dios nos libere de nuestros problemas es humillarnos."
Asi pues si la adversidad te resulta en cierto momento insoportable, hay una salida para ella y econsiste ni más ni menos que en bajar tus humos, bajarte del burro y mostrar humildad ante Dios.

El "hombre" de hoy en día ha sido infantilizado artificialmente y es frágil y en su mayor parte carece de convicciones. La mayoría de los hombres en la feminizada sociedad occidental no emplean tiempo en la reflexión profunda, ni enfrentan sus insuficiencias honestamente y tampoco hacen gran cosa para superarlas. Ser honesto con uno mismo es un aspecto imprescindible de la masculinidad.
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| De George Catlin - Image from http://staff.gps.edu/tumelaire/A.P%20American%20History/Art/George%20Catlin/GeorgeCatlin.htm., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=470503 |

Séneca dijo acertadamente que ningún hombre es más infeliz que el que nunca enfrenta la adversidad, porque no se le permite probarse a sí mismo. Tienes que ser puesto a prueba por la vida, la batalla, o la naturaleza para ser un hombre y en esto no hay escapatoria. Los hombres, para ser hombres se tienen que sacrificar. Desafortunadamente nos hemos desviado totalmente del camino y nos hemos vuelto demasiado cómodos. La mayoría de "hombres"(es un decir) ni siquiera sabe cómo encender un fuego o cortar un tronco. Hoy en día incluso algo tan sencillo como dejarse barba se ve como todo un reto y hay montones de sitios web que intentan analizar las razones psicológicas para dejarse barba y le otorgan unas características y dificultades de casi un rito de paso, así de mal está la cosa La prueba de la masculinidad hoy en día es ganar dinero, hacer pesas, acostarte con muchas chicas, o emborracharte con los amigos pero en la comodidad de una sociedad segura. La seguridad casi siempre es perjudicial para la virilidad, ya que la capacidad protectora y de improvisación de un hombre se vuelven obsoletas y caducas como un cuchillo desafilado. Un videojuego que juegas en tu teléfono celular no tiene la capacidad de validar tu alma masculina. La tiene Dios. Dios es la fuente de la fuerza, la fuente de significado, la fuente de la verdadera alegría.
Dios no quiere que vivamos una vida miserable ¿Acaso no lo dejó bien claro Jesucristo? " yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia."Dios no quiere que vivamos una vida entera enfrentando miedos e inseguridades infantiles, probablemente la mayor causa de infelicidad que puede poseer un adulto.
Estimado amigo, humildemente te conmino (te exhorto, te urjo) y te imploro a abrirte a Dios desde este mismo instante, a darle una oportunidad. A empezar a ver cualquier situación que normalmente te exaspera o ves como negativa, incluso las más pequeña, como venida de la mano de Dios, como una muestra de su infinito amor por ti, como una enseñanza de un padre amoroso a su hijo. Como las lecciones que todo padre que se precie imparte a su hijo con el bien de este último en miras, preocupándose por su futuro y sabiendo mejor que el hijo lo que le conviene. Tú mismo no puedes validarte a ti mismo como hombre, solo Dios, tu padre puede. Solo Dios puede mostrarte tu valor intrinseco. Solo Dios puede decirle a un hombre quién es él. Solo un Padre puede validar a su hijo.


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