La diferencia entre rezar o directamente pedir algo a Dios de rodillas o en otra posición, sea esta de pie o sentado o tumbado es crucial y elemental no solo para obtener respuesta sino para basicamente de salida hacer las cosas como se debe.
Arrodillarse le indica a uno mismo que está realizando una actividad completamente diferente de las demás activiades que uno realiza de normal.
Es hacer las cosas como se deben de hacer, la grandeza del Padre que está en los cielos es tal que no hay más remedio que adorarlo y mostrarle sumisión y humildad.El trato normal ante Dios es el de arrodillarse. Todos los hombres están llamados a reconocer el gobierno del Señor en nuestras vidas al arrodillarse ante Él en adoración.
Hay algo muy viril y masculino en el hecho de arrodillarse para rezar, tiene algo de caballero andante, de guerrero medieval y dentro de un hombre se producen unos procesos nuevos y diferentes cuando empieza a rezar de rodillas algo dentro de él hace clic, algo le conecta con una parte de su masculinidad que desconocía y una gran cantidad de piezas encajan. Es como si fuera algo para lo que el ser humano está hecho y algo dentro de ti llevará mucho tiempo esperando que hicieras. Y no sólo porque nuestros antepasados llevan haciéndolo durante siglos. Otra cosa que nos diferencia de los animales. Y en verdad estamos hechos para ello.
El hombre de hoy en dia, confundido, reblandecido, feminizado en muchos aspectos, infantilizado y carente de convicciones piensa que arrodillarse es rebajarse, humillarse y esto es cierto pero sólo en parte. Arrodillarse ante algo o alguien indigno de ello es efectivamente humillante, ultrajante, denigrante e incluso alienante. Por el contrario arrodillarse ante algo o alguien que sea digno de ello y lo merezca, no puede ser ninguna humillación, como no es humillación obedecer a un padre o a un jefe siempre que sea en algo razonable y digno.
¡Y tú, mujer! Nunca serás más feménina que cuando que cuando te arrodillas y amas al Señor tu Dios, tu verdadero Padre, el que nunca te fallará, el contrapunto a ut feminidad, a tu belleza externa e interna, a tu ternura, a tu dulzura. Ese será tu más hermoso y suave perfume.
Una cosa que ocurre es que cuando uno llega a un campo de batalla si no se une a uno de los bandos, ambos bandos le pueden atacar. Así pues aqui se presenta un problema similar, pues si uno hinca sus rodillas ante Dios Todopoderoso, sólo las tendrá que hincar ante Él, pues Él ,Dueño y Señor de todo lo creado puede sobradamente proteger a sus subditos voluntarios de tener que arrodillarse ante nada ni nadie, y de hecho lo prohibe terminantemente.
Pero eso sí, si decides no arrodillarte ante Dios, que es el único que lo merece, en ese caso y con toda justicia Dios te dejará (bajo tu propia eleción y por tu cuenta y riesgo) expuesto a los poderes de este mundo y con certeza tarde o temprano te vas a arrodillar y mucho ante los demás, ante lo falso y miserable. No arrodillarte ante Dios te deja con el trasero al aire. Buena suerte porque la vas a necesitar.
Cuando te arrodillas ante Dios en cambio pasas a ser como un caballero o si eres mujer en una doncella bajo la proteccion de su Señor quien ademas es tu Padre y el cual te ama de manera infinita y quiere y desea siempre lo mejor para ti.
Las fuerzas del Mal se retuercen de dolor cuando un hombre o una mujer caen de rodillas por primera vez ante el único Dios verdadero, Fuente de todo Amor y todo Bien.Aunque nunca lo hayas hecho hasta hoy, haz la prueba, arrodillate ante el Padre que está en los cielos y habla con Él. Háblale con reverencia, sumision y humildad pues Él lo merece. Es muy probable que responda a tu petición, aunque tal vez no de la manera que esperas, sino a su manera, pues Él es Dios y piensa como Dios y sabe mejor que tu lo que te conviene y muy probablemente supere tus expectativas, pero que el arrodillarse sea muestra de tu humildad, de tu reconocimiento de que necesitas a Dios.
Que Dios te bendiga hermano o hermana, que te conceda la gracia inmensa y gloriosa de concocerlo, de saborear su infinito Amor por ti.








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